Cómo diseñar menús atractivos low cost

Los clientes que por trabajo deben comer fuera de casa cada día, buscan opciones a buen precio y de calidad. Para adaptarse a sus necesidades, el ahorro de costes en el local es la clave del éxito.

La llegada de septiembre supone para los ciudadanos de a pie la vuelta a la rutina y a las costumbres dietéticas, porque si hay algo que cura la depresión postvacacional es comer. Muchos son los trabajadores que por motivos laborales tienen que comer fuera de casa frecuentemente y es el momento de adaptarse y ofrecerles lo que están buscando: un menú diario rico, variado y bien de precio.

Para poder ofrecer menús low cost debemos tener un máximo control sobre los gastos, tanto en alimentos como en recursos humanos y de menaje.

CALCULAR EL ESCANDALLO

¿Cómo elaborarlo? En primer lugar, es necesario pensar en los costes para poder establecer un precio low cost. Para ello, debemos emplear la técnica del escandallo, que se trata de calcular el rendimiento de las materias primas que intervienen en la elaboración de un plato y el coste real del mismo por persona.

Su práctica supondrá una óptima gestión de los costes y una maximización del beneficio del local. Además, nos sirve para comprobar las desviaciones y tomar decisiones sobre mantener o sustituir un plato en el menú si fuera necesario. Tendremos un control mucho mayor sobre la mercancía y desaprovecharemos menos el género.

Para calcularlo debemos indicar la siguiente información: ingredientes, peso bruto, peso neto sin la merma, merma (parte del producto que no se puede aprovechar), precio unitario de cada ingrediente y precio total.

Debemos establecer un menú con platos que nos ofrezcan un escandallo óptimo, es decir, que los costes de elaboración sean proporcionales al precio que vamos a pedir por él. Para ello, es mejor evitar ofertar platos con materias primas que no estén en temporada, cuidar la conservación de los alimentos y que en cocina conozcan los alimentos con los que trabajan para evitar desperdiciar el género lo mínimo posible.

En cocina se debe evitar el desperdicio de alimentos parar ahorrar

En cocina se debe evitar el desperdicio de alimentos para ahorrar

COSTES EN MENAJE

Uno de los gastos más habituales de los establecimientos hosteleros son, en muchas ocasiones, los que se derivan de la reposición de piezas de cristalería y vajilla.

Por ello, debemos optar por materiales que ofrezcan una gran resistencia y dureza a los golpes y las rayaduras por el tipo de fabricación, como los artículos tensionados. Por ejemplo, una vajilla clásica, como la colección Intensity de Arcoroc, con un precio muy competitivo y ofrece las máximas calidades que se demandan en hostelería. Platos de diferentes tamaños que garantizan una minimización de los costes en la reposición y en el espacio, gracias a su apilabilidad; esencial a la hora de ofrecer un menú a bajo precio.

Colección Intensity de Arcoroc

Colección Intensity de Arcoroc

Contar con piezas que incorporen el sistema slide control hará más cómodo y seguro el servicio. Se trata de una junta antideslizante de silicona invisible en la base que proporciona una perfecta adherencia del artículo al soporte. Las juntas son resistentes hasta 2.000 lavados en lavavajillas industriales y al microondas. Sin duda, este sistema evitará la caída del plato y garantiza una reposición menor.

EL MENÚ MÁS ATRACTIVO

Una vez controlados el escandallo de los platos del menú y el ahorro de costes en menaje, debemos vender al cliente nuestra oferta gastronómica para su día a día. Los consumidores cada vez son más exigentes debido a la oferta gastronómica a su alcance. A continuación te ofrecemos consejos para que el menú low cost de tu local sea el más deseado:

  • Saludables: cuenta siempre en el menú con un plato que integre verduras y hortalizas frescas. Los clientes buscan en la carta opciones saludables, ya que comer fuera de casa todos los días puede hacerles descuidar su imagen.
  • Dos primeros o dos segundos: permite que los clientes tengan la posibilidad de escoger dos primeros o dos segundos si el menú que has diseñado no cumple al 100% con sus gustos.
  • Guarnición: contempla la posibilidad de ofrecer varias opciones de guarnición para cumplir con los gustos de cada cliente: ensalada, patatas, verdura hervida o salsas.
  • Menú semanal: puedes ofrecer a los clientes el menú que vas a cocinar durante la semana, es posible que algún día no les convenza, pero lo más habitual será que vuelvan.
  • Una sola opción: también puedes posicionarte con una oferta de menú que se limite a un primero, un segundo y un postre. A veces la especialización es la clave del éxito, aunque, sin duda, es la opción más arriesgada.