Cómo organizar un menú en un restaurante

La organización del menú es una parte fundamental del establecimiento hostelero. Esto será determinante a la hora de que los clientes se decanten por un establecimiento o prefieran hacerlo por otro. A continuación os explicamos una serie de disposiciones que os ayudarán a estructurar vuestro menú si todavía no lo habéis hecho.

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  • Clásico: Este menú se compone con una disposición tradicional. Para ello, tomamos como referencia la organización habitual de cualquier hogar y la aplicamos al mundo profesional. El resultado será un primer plato, un segundo plato y un postre. Esta organización es la más habitual en los establecimientos y la más demandada por la clientela que, pese a salir de casa, quiere mantener sus costumbres.
  • Entrantes + plato principal: El uso de entrantes, por lo general, suele sustituir al primer plato. Depende del establecimiento estos entrantes suelen ser más ligeros y están diseñados para compartir entre los comensales. Su uso viene principalmente acompañado de un plato principal contundente. Se introduce esta variante con el objetivo de ofrecer un mayor abanico de posibilidades en la alimentación y de no llegar saturado al considerado como plato fuerte de la comida.
  • Degustación: El menú de degustación sirve principalmente para ofrecer al cliente probar la mayor cantidad de oferta gastronómica de un mismo establecimiento. Se sirve en cantidades más pequeñas que las habituales. La oferta de este menú hace que el comensal pueda disfrutar de una comida más dinámica y se atreva a probar determinadas opciones que igual no elegiría si tuviera que tan solo escoger un plato principal.
  • Infantil: Es común que los niños no quieran comer lo mismo que los adultos, así que por lo general en muchos establecimientos se ofrece una posibilidad extra para los más pequeños. Este menú suele incluir algún tipo de carne con su guarnición. El plato suele ir en proporciones de plato único y las cantidades son adaptadas a un niño.

Además de estos cuatro, podríamos sumar otros muchos tipos de menús a esta lista. Podríamos separarlos por el tipo de alimentación, introducir sopas o caldos como acompañamiento al plato principal o servirnos de algún tipo de sorbete que ayudará a bajar la comida.

Existen infinidad de posibilidades y es muy importante saber adaptar a nuestro establecimiento la que más nos convenga. Debes recordar que una fórmula no es excluyente de la otra, así que cuantas más posibilidades podamos ofrecer a nuestra clientela, probablemente más ampliemos el grado de satisfacción al saber adaptarnos a las necesidades de cada uno.