La cristalería para hostelería

La cristalería tiene su origen en el vidrio, el cual se comenzó a trabajar en la antigua Mesopotamia por el siglo XVI a.C. La técnica que se solía usar era la del modelado sobre un núcleo y consistía en hacer un núcleo de arena y arcilla que se moldeaba con la forma de la pieza que se quería reproducir. Después, este núcleo se cubría con hilos de vidrio caliente, lo que limitaba los tamaños y las formas de los primeros recipientes de cristal que sólo usaba la clase alta ya que era un material escaso y caro.

Con el paso de las décadas, se fueron creando nuevas técnicas de fabricación que llevaron a una elaboración más rápida y de mayores cantidades, consiguiendo que una cristalería pudiera estar al alcance de todos. Durante siglos, la cristalería era de un vidrio grueso y ahumado; no fue hasta el siglo XVII y el XVIII d.C. cuando se descubrió en Inglaterra la copa como la conocemos en la actualidad.

Las roturas son un problema habitual en la cristalería para hostelería. Por eso, nuestro servicio de investigación perfeccionó en 1958 un tratamiento técnico denominado “templado” que confiere una excelente resistencia a los choques mecánicos y términos, así como una buena conservación del calor, consiguiendo aumentar de 10 a 50 veces la duración de los productos.

La cristalería, al igual que la vajilla, marca y distingue una mesa por eso es importante saber elegir el adecuado para cada ocasión y cliente. En la mayoría de los casos, cada bebida tiene su copa y podemos encontrar gran variedad: desde copa de Brandy hasta copa de Martini pasando por la de cóctel, las jarras de cerveza o los vasos de Jerez o whisky.

Si vamos a preparar una comida formal, es importante que las copas no sean de colores, es mucho más elegante optar por estilos sencillos y de cristal transparente. Para que nuestros comensales no tengan problemas, es mejor evitar los diseños demasiados vanguardistas ya que pueden hacer dudar de cuál es la copa del agua o la de vino.

En general, la cristalería para hostelería debe ser toda del mismo modelo. En lo que respecta a la situación, las copas deben estar colocadas por orden de consumición delante del servicio de mesa y de derecha a izquierda, además de mayor a menor tamaño. Se debe empezar por la copa de agua, luego la de vino tinto seguida de la de vino blando. Detrás, y entre las dos copas de vino, se colocaría la copa de cava o champagne.