Cómo crear menús de Navidad que capten clientes

La Navidad es una época especial para todos. De alguna u otra forma a las personas les gusta que calles y negocios se inunden del llamado “espíritu navideño”. Se busca algo especial, distinto, que se salga de lo ordinario. Por eso, es el momento adecuado para que la hostelería ofrezca incentivos y se suban al carro de esta celebración para captar a los comensales. Las breves, pero intensas, vacaciones de Navidad son utilizadas por mucha gente para celebrar fuera de casa reuniones familiares, con los amigos o cenas de empresa.

La mejor manera de hacer caja en Navidad es atraer a los clientes. La mejor manera de atraer a los clientes es ofreciendo lo que buscan. ¿Y qué buscan los clientes en Navidad? Regalos. En este caso regalos al paladar con una propuesta que no hayan visto hasta el momento en tu restaurante.

Precios razonables

Que el concepto “Navidad”menu se haya ido relacionando con el de “consumo” en los últimos años no quiere decir que los clientes estén dispuestos a pagar más por lo mismo. No debemos olvidar que el primer incentivo es el precio y éste tiene que entrar por los ojos.

El menú, por tanto, debe estar adecuado al nivel que venimos ofreciendo. En el caso de que decidamos aumentarlo, el incremento debe estar muy bien justificado y ser perceptible por nuestro cliente.

Calidad de la oferta

La relación calidad-precio es imprescindible. La calidad debe ser el elemento que determine el precio a fijar, teniendo en cuenta la cantidad que el cliente está dispuesto a pagar. Nuestro menú tiene que incluir platos típicos relacionados con la Navidad. Añadir aquellos que raramente se ven el resto del año aportará valor a nuestra oferta. Los productos, por supuesto, deben ser frescos y de temporada. La experiencia positiva o negativa del cliente cuando coma algo que solo prueba contadas ocasiones al año dependerá de nosotros. El resultado podría significar, además, la fidelización o no del cliente.

plato restauranteExisten diversas formas de captar clientes aprovechando los días festivos. Las promociones son un buen reclamo para atraer a una cantidad de gente mayor. Ofertas en las que algún comensal no tenga que pagar si el grupo es mayor de X o descuentos en la factura total si el número de comensales es mayor que X son solo algunos ejemplos.

Con una pizca más de ingenio podríamos crear días de producto. Esto es, ofrecer un menú en torno a un típico producto navideño. Otorgar tal importancia hacia un punto específico crea en los clientes unas expectativas que esperan satisfacer. De esta forma damos un toque de exclusividad y, por tanto, curiosidad de la demanda.

Platos navideños

La gastronomía típica de Navidad incluye numerosos platos. Para ir abriendo boca podríamos ofrecer algún aperitivo, platos que contengan, por ejemplo, frutos secos, lo que le añade el punto navideño inicial. A continuación, el menú puede incluir una sopa o caldo casero. Se trata de alimentos que abundan en fechas como ésta y que ayuda a los comensales a entrar en calor para combatir las bajas temperaturas del exterior. Una sopa bien preparada de pescado, marisco u otros tropezones puede ser un verdadero éxito. En Cataluña, por ejemplo, la escudella i carn d’olla es una sopa recurrente durante estas fechas. plato de carne

El producto para el plato principal no suele variar demasiado, pero la forma de cocinarlo, acompañarlo y/o presentarlo son innumerables. Es el momento de innovar y sorprender con un plato principal de calidad que se quede en la memoria del consumidor. Pavo, magret de pato, cochinillo, besugo, rape… son las bases tradicionales que se usan en estas fechas y con las que acompañar diversas salsas o guarniciones que le aportarán el toque distintivo. Para su elaboración podrían utilizarse productos como las ciruelas, pasas, reducción de vino o higos. La propuesta final debe combinar imaginación y personalidad. Debe ser un plato exclusivo de nuestro local.

Po último, son los postres los que más oportunidades nos ofrecen. La Navidad destaca por los dulces y aquí los comensales siempre deciden darse un capricho antes de “la operación bikini”. Esta antesala la podemos aprovechar incluyendo en nuestra carta los tradicionales mazapanes, turrones, helados de frutos secos pero, sobre todo, mediante una propuesta de un dulce casero. El colofón final podría llegar con nuestro “regalo” navideño para el cliente en forma de licor o detalle dulce que corra a cuenta del restaurante.

Otro de los aspectos del menú con el que “jugar” es el nombre de los platos. Aprovecha para incluir términos propios de la Navidad para darle al cliente la sensación de que va a probar algo inexistente el resto del año.

Como hemos comentado anteriormente, la clave del éxito se basará en la ecuación que incluye las tres variables de precio-calidad del producto-plato navideño. Si bien la ambientación del local y, por supuesto, un buen servicio, son también indispensables para acompañar al menú en su objetivo de que el cliente pase unas navidades un poco más especiales.